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lunes, 30 de enero de 2012

Historias Cuzadas (Criadas y señoras) - (The help)


 Historias cruzadasNo puedo dejar de decirlo de una vez: es una historia de perversión de género aplicado a las mujeres sureñas de los EU, en los años sesentas, que también perversa y solapadamente pretende contarnos que hubo una de ellas que no estaba traspasada de racismo e inequidad. Hay que darle la vuelta, para ver el engaño en la nítida contraluz.
http://tarjetadeinvitacionacine.blogspot.com/

Año: 2011
Origen: Estados Unidos
Dirección: Tate Taylor
Guión: Tate Taylor, Kathryn Stockett
Intérpretes: Emma Stone, Bryce Dallas Howard, Jessica Chastain, Sissy Spacek
Fotografía: Stephen Goldblatt
Edición: Hughes Winborne
Música: Thomas Newman
Duración: 146 minutos
Durante los años sesenta, una joven del sur de Estados Unidos llamada Skeeter (Emma Stone) regresa de la universidad con el sueño de convertirse en escritora. Pero una vez allí revolucionará a sus amigos y a todo el pueblo con su objetivo: entrevistar a las mujeres negras que limpian las casas y cuidan los niños de las familias blancas de la zona.
Fuente: http://cinemarama.wordpress.com/2012/01/05/historias-cruzadas-the-help/

Cristóbal C, escribió en  http://www.pinchepelicula.com/2012/01/critica-historias-cruzadas-the-help.html una nota crítica muy interesante cuyo énfasis está puesto en la presentación de las personajes y de las actrices de la película, y cuyo sentido es el siguiente núcleo crítico: “La película es un triunfo porque valora sus personajes, más que representar a cada instante el contexto histórico en el que se encuentra (…) La película no es la perfección que pretenden vender, pero no es posible negar la calidad del elenco de actrices que logra hacer que valga la pena algo que fácilmente hubiera pasado desapercibido.” En el desarrollo del texto, Cristóbal apunta lo siguiente sobre el hecho que  desata la historia: “Aunque se nos muestra la terrible opresión que sufrieron las personas de color durante la década de los sesenta, es más bien la fantástica historia de un grupo de mujeres que estuvieron dispuestas a contar su vida a una joven escritora para que lo publicara en un libro. Esa sería Eugenia “Skeeter” Phelan (Emma Stone), quien acaba de regresar al pueblo de  Jackson, Mississippi, porque por falta de experiencia no le dan un trabajo de columnista en algún diario de Nueva York, por lo tanto termina trabajando en uno de su localidad.”

Pero uno puede darle la vuelta y decir que esta película Es la fantástica historia de un grupo de mujeres, de una sociedad en donde cada una está condenada a trasegar por la misma senda de la vida de sus antepasadas: las negras fueron criadas, son criadas y serán criadas; las blancas han vivido a costa del trabajo, los saberes y los esfuerzos de las negras, así mismo viven y así seguirán viviendo. Me parece que Cristóbal tiene la misma idea en lo que respecta a las negras (afroamericanas, les dice él, pero en el contexto de la película –en Missisipi- son negras), por lo que describe de las primeras reflexiones de Aibileen. Pero en lo que me distancio es en su mirada sobre Skeeter. Lo que yo creo haber visto es a una blanca sureña, que proviene de una familia que ha usufructuado históricamente el trabajo, el saber y el esfuerzo de las negras y negros; que salió de su Estado para estudiar y trabajar fuera, pero regresó a él por la razón que dice Cristóbal y en la primera oportunidad que le dan para trabajar en el diario de Jackson, su pueblo, escribe lo que le saca a las sirvientas negras tanto de su saber culinario y doméstico, como de sus historias de vida. Dicho de otra manera: la blanca sureña sigue siendo sureña y blanca, vividora y todo, porque aunque reparta con la servidumbre informante una cuota de los dividendos de su libro, lo que a ella le interesa y lo que logra es un cargo editorial en Nueva York y de ello, seguramente, las criadas no obtendrán ni beneficios ni reconocimiento. Tampoco el libro publicado redimiría a las informantes, sólo avergonzaría a las patronas, señoras y señoritas blancas de Jackson; sería la gran movilización de negr@s y blanc@s en la lucha por los Derechos Civiles, con sus episodios de violencia y demás, lo que degradaría lentamente –y sigue degradando- el orden racista en los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que a mí, personalmente, me parece fantástico de este filme –conforme a la novela- es su localización en el ambiente hogareño, su movilización en el universo de las mujeres, la exposición pública de las manifestaciones de su micro-violencia, la recreación de las vidas en que los amoríos, los matrimonios y redenciones superficiales-aunque con desigualdades y contradicciones, se reparten entre las blancas, mientras el silencio, la crianza y la aceptación de la humillación y el dolor es de las negras. Es un universo de la feminidad agresiva, despótica y perversa; tan perversa y solapada como la historia de supuestos valores magnánimos y solidarios de Skeeter.

No puedo dejar de decirlo de una vez: es una historia de perversión de género aplicado a las mujeres sureñas de los EU, que también perversa y solapadamente pretende contarnos que hubo una de ellas que no estaba traspasada de racismo e inequidad. Hay que darle la vuelta, para ver el engaño en la nítida contraluz. Pero, claro, también es posible decir que el engaño no está en la película porque ella es consecuente en la postulación de tod@s l@s personajes, pero que uno –formado para ver historias de buenos y malos- se engaña con la mirada que Skeeter tiene de su propia historia y de la lectura de su hacer como persona y como periodista.

Pero, en todo caso, hay que verla para reír un buen rato con las ocurrencias de la historia. Para reír y generar el espacio justo para la construcción del juicio. Acéptenme esta Tarjeta de invitación a cine.