sábado, 11 de febrero de 2012

El cisne negro (Black Swan) - Una de las buenas del 2011

El desafío de la historia no consiste en que la misma bailarina dance los dos cisnes contradictorios; bien lo habrían hecho Beth o, tal vez, Lily. El desafío es que la perfecta y bondadosa Nina dance la seducción y la erótica del Cisne Negro. Y ese desafío pasa por un universo de imágenes paranoides de uñas rotas, lesiones severas en la piel, emergencia de plumones o escamas negras de cisne en su espalda, transformaciones imaginarias de sus propias piernas en patas de cisne y dedos palmeados, fantasías lésbicas con su rival imaginaria” (Tarjetadeinvitacionacine.blogspot.com)

Dirección: Darren Aronofski
Guión: Mark Heyman, Andres Heinz y John J. McLaughlin
Estreno (Argentina): 17 Febrero 2011
Título Original: Black Swan
Género: Drama - Thriller
Origen: Estados Unidos
Duración: 103 minutos
Clasificación: AM16
Distribuidora: FOX
Intérpretes:
Natalie Portman, Mila Kunis, Vicent Kassel, Barbara Heshey, Winona Ryder
Fuente: http://www.escribiendocine.com/peliculas/el-cisne-negro

Sinopsis y comentario en cineastoria.wordpress.com
Una compañía de ballet de Nueva York está produciendo El lago de los cisnes y el director Thomas Leroy ( Vincent Cassel) decide reemplazar a la bailarina principal Beth MacIntyre (Ryder) con Nina (Portman). Beth decepcionada sufre un accidente y Nina se piensa culpable por su estado.
Nina vive con Erica (Hershey), su autoritaria madre y antigua bailarina y encuentra competencia en la nueva Lily (Kunis). El Lago de los Cisnes requiere una bailarina que pueda interpretar al inocente Cisne Blanco, que le sienta muy bien a la personalidad de Nina; y al sensual Cisne Negro, justo para la personalidad de una perversa Lily. El manipulador Leroy duda en darle los dos papeles a Nina a pesar de solicitárselos ya que encuentra que ella es muy rígida y perfecta en sus movimientos e insta bajo un avasallador entrenamiento a que Nina se entregue con naturalidad no dudando en violar su intimidad. La rivalidad de ellas cambia a una extraña amistad y Nina comienza a explorar un lado oscuro de su persona que sobresale cada vez con más fuerza.
El cisne negro es un film acerca del autoconocimiento, de la absurda búsqueda de la perfección y el obsesivo afán por querer hacer las cosas sin pensar que se puede afectar los sentimientos de los demás.

Muy escasa resulta la información disponible en la Internet sobre el origen de la historia que Tchaikovsky desarrolló en su obra musical para el ballet “El lago de los cisnes” y que constituye el punto de partida del filme “El cisne negro”. En la página del Club Letsgo, de Madrid, encontré lo que me parece más cercano al tema:

“La leyenda de la Mujer-Cisne se remonta siglos tanto en la cultura oriental como en la occidental, y las mujeres que se convertían en pájaros y viceversa eran temas populares, siendo la figura del cisne especialmente utilizada gracias a su elegancia. Tchaikovsky originalmente escribió su propia versión del Lago de los Cisnes con su hermano mayor, Modeste, y el compositor  Migorsky, en la que había dos mujeres cisne caracterizadas en blanco y negro y que actuaban como personajes separados.

En mayo de 1875, a Tchaikovsky le solicitaron que compusiera una partitura con su amigo Vladimir Petrovich Begichev, quien como director de los Teatros Imperiales Rusos en Moscú, había escrito el borrador de una historia para un nuevo ballet – El Lago de los Cisnes.
Poco se sabe sobre esta producción original del Lago de los Cisnes -  no hay notas escritas sobre asuntos técnicos o instrucciones referents al ballet; todo lo que queda son recuerdos personales y memorias que fueron escritos mucho tiempo después y por lo tanto, sujeto de mucho debate.
Sabemos que Tchaikovsky tuvo mucha influencia en el desarrollo de la historia, pero en la historia de Begichev, las mujeres cisne iban a ser representadas por una única bailarina y por lo tanto se introducía el elemento de confusión que es tan crucial para el resultado de la historia (….)”

En conclusión, no me queda claro si dentro de una legendaria tradición había una historia original concreta, antes de Tchaikovsky, o si Tchaikovsky y su propio hermano mayor tomaron elementos de esa tradición y escribieron su propia historia para la música, o si la historia recreada en la danza fue compuesta como un borrador por el director de los Teatros Imperiales Rusos de Moscú y luego presentada a Tchaikovsky para que escribiera la música para el ballet. En todo caso, el sitio danzaballet.com, especializado en ballet presenta la historia del Lago de los cisnes, de la siguiente manera:

"El Lago de los cisnes es uno de los ballets clásicos tradicionales más conocidos en todo el mundo. Se estrenó en el Teatro Bolshoi de Moscú en 1877 y para 1895 con una nueva concepción de Marius Petipa y Lev Ivanov, con lo que logró un gran éxito en el Teatro Marinsky de San Petersburgo.

El lago de los cisnes es sin duda el ballet más popular a lo largo de la historia.
La obra transcurre entre el amor y la magia, enlazando en sus cuadros la eterna lucha del bien y del mal. La protagonizan el príncipe Sigfrido, enamorado de Odette, joven convertida en cisne por el hechizo del malvado Von Rothbart y Odile el cisne negro e  hija del brujo.

Coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov.
Música Pitr Ilich Tchaikovsky.
Libreto de Vladimir Beghitchev / Vasili Geletzer."

Digo, pues, que “El cisne negro” está basada en la música y el ballet “El lago de los cisnes” de Tchaikovsky; que es escasa y confusa la información sobre el origen de la historia de su argumento; que, en cualquier caso, se trata de una historia con dos personajes nucleares: el cisne blanco y el cisne negro; y que los dos significan las tendencias antagonizadas entre el bien y el mal y/o inocencia y sensualidad. Este último es el esquema dramatúrgico de la historia de base y del ballet, pero los comentarios sobre la película lo ponen en segundo plano al tiempo que resaltan la pugna entre Nina –bailarina ajustada a las condiciones del cisne blanco- y  Lily –considerada perfecta para el cisne negro- En esa pugna, Nina busca la realización de su ambición: ser la prima ballerina danzando los dos personajes contradictorios, lo cual la sume en la profunda crisis psicológica que la lleva a los confines absurdos de la perfección.

Por mi parte, empezaré señalando que los directores artísticos de las compañías de artes dramáticas, entre sus múltiples quehaceres, tienen tres presiones claves: seleccionar la obra que van recrear con su compañía, direccionarla hacia un ángulo o propuesta de novedad y, en tercer lugar, dirigir toda la creación de manera que traspase las condiciones del arte literario o musical y logre plasmarla en la dimensión artística de su ámbito: el teatro, el cine o el ballet. En este punto, la dirección de actores y/o ballerines es el desafío mayor; lo demás es el dominio de la tecnología. Este es, a mi juicio, el punto de partida de la película en comento, aunque  ese conflicto no sea parte central de su narración.

En este contexto de creatividad teatral, creo que el núcleo dramatúrgico es aproximadamente así: Thomas (el director artístico) ha escogido “El lago de los cisnes” como pieza para abrir la temporada en que aspira a recuperar los sitiales de honor que corresponden a su compañía; ha decidido prescindir de Beth por considerar que –debido a su edad- su ciclo de ballerina ha llegado a su fin; ha escogido como nudo dramatúrgico innovador que, la confusión del Príncipe Sigfrido entre Odette y Odile no son un engaño del malvado von Rothbart sino su presentación de los dos aspectos de una misma Princesa/Cisne. Así, pues, no el bien y el mal, ni la inocencia y la sensualidad sino la pureza y la seducción erótica del personaje son el conflicto narrativo que deberá ser desarrollado en la danza por la nueva prima ballerina. Este es el contexto en que él mismo tiene que lograr el conocimiento íntimo de Nina para identificar sus limitaciones y exigirle que explore nuevos espacios de su feminidad para que pueda acceder creativamente a los roles del personaje. Esa exploración de Thomas está acentuada en la narración cinematográfica por un ágil y enloquecedor movimiento de cámara alrededor de los dos cuando hacen pareja en los ensayos y por la expresión de satisfacción del director durante las escenas eróticas con Nina.

Pero, para el desarrollo de la historia, existe otro contexto. La relación de Nina –con su vida dedicada a la obediencia y al cariño represor de su madre- y Erica su propia mamá que proyecta sobre su hija las aspiraciones artísticas que ella no pudo lograr y le exige con dulzura, cuidado y un régimen de imposiciones, que las cumpla. La cotidianidad de temores, envidias, malquerencias, exclusiones, solidaridades y complicidades entre los personajes del mundo artístico; en fin, un mundo de ambigüedades que son propicias a la pérdida de los propios límites y al acceso múltiples formas de destrucción y reconstrucción. En esos dos contextos, Aronofsky –este judío gringo de origen polaco- el director de la película, recrea bajo un universo simbólico desconcertante y casi chiflado, su visión de la vida interna de quien vive la renuncia y la novedad como formas de auto agresión, rupturas y muertes.

El desafío de la historia no consiste en que la misma bailarina dance los dos cisnes contradictorios; bien lo habrían hecho Beth o, tal vez Lily. El desafío es que la perfecta y bondadosa Nina dance la seducción y la erótica del Cisne Negro. Y ese desafío pasa por un universo de imágenes paranoides de uñas rotas, lesiones severas en la piel, emergencia de plumones o escamas negras de cisne en su espalda, transformaciones imaginarias de sus propias piernas en patas de cisne y dedos palmeados, fantasías lésbicas con su rival imaginaria en la compañía, fastidiosas peleas y rupturas con su madre, espejos rotos, asesinatos y suicidios. En mi lectura, la película desarrolla la dolorosa emergencia de la otra Nina; la violenta ruptura de su universo simbólico interno para darle paso a la perversión, la desobediencia y el erótico seductor que habitan secretamente en los confines de su interioridad, pero que habían sido silenciados y domeñados gracias a su formación en la obediencia y la unilateralidad de su existencia. Esa conquista de sí se muestra como la historia del viaje por los límites de la cordura y el equilibrio emocional. El resultado es la mostración que el talento necesita destruir los límites que cohiben y encierran la genialidad artística en los límites de la apariencia y la cotidiana paz con el mundo y consigo mismo. 

El final no se aparta de Tchaikowsky, pero va más allá de él. Es un suicidio cuya equilibrada situación entre la fantasía y la realidad de la historia me deja abierto el interrogante sobre la coherencia narrativa de la película. Es decir que aún no acabo de comprender si la herida en el pecho de Lily pertenece a la realidad de la historia lo cual no tiene sentido porque el espejo nunca fue roto, o pertenece a su agresiva realidad simbólica lo cual dejaría como un exabrupto narrativo el petitorio de la ambulancia por parte de Thomas.

domingo, 5 de febrero de 2012

El árbol de la vida (The tree of life)

"Como un alquimista, Terrence Malik el director, que  pretende revelación de otro cine, construcción en contra del cotidiano, mezcla oscuridades y tiempos y soledades; y como los alquimistas de la edad media y comienzos de la era moderna nos propone como verdad del relato un signo que huye de su unidad significante, pero nos instala en el corazón comprometido de los ignorantes curiosos."(Tarjeta de invitación a cine.blogspot.com)"

Dirección y guion: Terrence Malick.
País: USA. Año: 2011. Duración: 141 min.
Género: Drama.
Interpretación: Brad Pitt (Sr. O’Brien), Sean Penn (Jack), Jessica Chastain (Sra. O’Brien), Fiona Shaw (abuela), Irene Bedard (mensajera), Hunter McCracken (Jack joven), Laramie Eppler (R.L.), Tye Sheridan (Steve).
Producción: Dede Gardner, Sarah Green, Grant Hill, Brad Pitt y William Pohlad.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Emmanuel Lubezki.
Montaje: Mark Yoshikawa.
Diseño de producción: Jack Fisk.
Vestuario: Jacqueline West.
Distribuidora: Tripictures.
Estreno en USA: 27 Mayo 2011.
Estreno en España: 16 Septiembre 2011.
Estreno en Colombia: Enero de 2012
Apta para todos los públicos.
Sinopsis: “El árbol de la vida” es un canto a la vida. Busca respuestas a las preguntas más inquietantes, personales y humanas; a través de un caleidoscopio de lo íntimo y lo cósmico, que va de las emociones más descarnadas de una familia de un pequeño pueblo de Texas a los límites infinitos del espacio y del tiempo, de la pérdida de la inocencia de un niño a los encuentros transformadores de un hombre; y lo hace con sobrecogimiento, asombro y trascendencia a través de una historia impresionista de una familia del medio-Oeste americano en los años cincuenta, que sigue el transcurso vital del hijo mayor, Jack, a través de la inocencia de la infancia hasta la desilusión de sus años de madurez, en su intento de reconciliar la complicada relación con su padre (Brad Pitt). Jack (como adulto, interpretado por Sean Penn) se siente como un alma perdida en el mundo moderno, en busca de respuestas sobre el origen y significado de la vida, a la vez que cuestiona la existencia de la fe. A través de la imaginería singular de Malick, vemos cómo, al mismo tiempo naturaleza bruta y gracia espiritual construyen no sólo nuestras vidas como individuos y familias, sino toda vida existente.


Las preguntas fundamentales surgen en la ignorancia. El pensamiento de los inconformes es una cimiente maldita que toma forma de misterio, palabras para enunciarlo y ritos para conjurarlo. Las historias de las religiones y las ciencias –que ocurren por vías diferentes- es la narrativa de ese trasiego de los inconformes. No me referiré a las religiones porque no es mi fuerte, aunque las investigaciones de Martin Pearson Nilson sobre la religión griega más antigua sea muy rica en información sobre “La señora de las serpientes”, mil veces asociada a la figura de un árbol y al rito de la cópula de sus practicantes con el árbol sagrado, etc. Prefiero la historia del origen de la química y tal vez de la física clásica que son más cercanos a nuestra vida intelectual.

La física y la química nacieron en esos terrenos de ignorancia concreta. Ignorancia poblada de dioses, demonios, espíritus y sustancias. Sus cultores originarios se imaginaron plantando el árbol de la verdad y sus enemigos –los ignorantes conformes- lanzaron anatemas sobre ellos. Hacia mediados del siglo XVI de nuestra era, un hombre dedicado a la alquimia –precedente de la química occidental- escribió en el latín de su época el libro de sus secretos para heredarlo a su propio hijo. Se desconoce el nombre de ese autor, pero una copia excelente de su libro se halla en la Biblioteca de la Universidad de Winsconsin, en Madison, con una muy buena traducción al castellano. El libro se llama “Instrucción de un padre a su hijo acerca del árbol solar” o árbol del sol que viene a significar “árbol de la verdad”. Las revelaciones son del siguiente tenor:

“…yo, en ésta plática, te hablaré clara y abiertamente, no diré más que lo necesario para la preparación de ésta Obra admirable, y sin error ninguno manifestaré la verdadera Ciencia de nuestra única y preciosa materia. Es así que te mostraré la Sal esencial de Sapiencia, o Azufre de los Sabios, y el modo de preparar el Mercurio de los Filósofos, y también la fuente eterna de Agua viva que, para los Hijos de la Ciencia, es un agua de vida celeste y te mostraré mediante qué artificio del Arte ha de ser extraída de su centro, que es la fuente muy profunda de la Naturaleza.”

Este texto como todo el libro, nos muestra que lo insondable sólo puede decirse como convocatoria que comporta alusiones a un mundo secreto y aterrador. Estas alusiones sirven, al mismo tiempo, para mantener el secreto en pleno corazón de la revelación y para provocar el asombro con la promesa del resultado espiritual, tal como esconder el nombre sirve para cuidar al enunciador de la verdad. Se necesitaría que van Helmont se armara de frascos, balanzas e instrumentos de medición para que los espíritus (Gosten) que habitaban la profundidad de las cavernas y las minas de carbón fueran reducidos a la noción empírica de “gases”. En la historia de la física clásica, el canónigo Nicolás Copérnico no tuvo que esconder su nombre porque su detallado trabajo de observación del cielo está tan lleno de información y paradojas, que resultaba más fácil ignorarlo que tratar de entenderlo. Sólo cuando Galileo lo enseñó en la Universidad, lo defendió en el concierto de la discusión intelectual y lo difundió con otras publicaciones, sobrevino el desconcierto entre los jerarcas de la Iglesia Católica quienes prohibieron el libro de Copérnico y, bajo amenaza de suplicio, obligaron a Galileo a abjurar de sus conocimientos y sus prácticas de docente e investigador.

La película de Malick me parece moverse en una condición semejante. La razón es que nada de su contenido conceptual e intelectual es novedoso; está soportado en saberes de la psicología, exploraciones psicoanalíticas, etno-sociología de la familia, hipótesis de la física, la astrofísica y la física molecular sobre la historia del universo, conclusiones sobre el desarrollo histórico de las especies animales y vegetales. Al mismo tiempo, las prácticas de difusión masiva de esos saberes han popularizado las imágenes que la fotografía de la película logra con  efectos digitales, cámaras especiales y angulaciones no tan comunes. Pero se sirve de todo ello, lo ordena, lo secuencia y lo expone para provocar algún asombro que oculte la ambigüedad narrativa y su elusión sobre los temas de la película. No me parece una revolución cinematográfica; sí una exploración en la composición fílmica para decir el amor familiar, la complejidad de la crianza vista desde los dos ángulos –el de la criatura y el de sus padres-, el abismo del duelo y la soledad que trasciende al hombre y su ciudad.

La película se abre con un parlamento que es, realmente, remembranza que Jack mayor evoca de un parloteo de su madre sobre la vida, el amor, el perdón, la naturaleza y la gracia según las enseñanzas de las monjas en su propia época de aprendizaje. Y toda la cinta ocurre como descripción del paisaje espiritual del personaje protagónico. Allí está él mismo de niño y de joven, su hermano, sus padres y su abuela; la casa y las relaciones patriarcales del sustento, la crianza familiar y los ecos de la angustia por la incertidumbre del empleo; el silencio solemne de la madre (Jessica Chastain) con sus reminiscencias de la educación moral; la música como un bloque de cemento molido por las manos de papá O´Brian (Brad Pitt), la alegría y la dulzura humana y musical de Steve, el hermano menor (Tye Sheridan), mientras Jack adolescente (Hunter McCracken) descubre la doble moral del patriarca y entra en conflicto con él, consigo mismo y con el mundo. Y, de pronto, la figura de Jack adulto (Sean Penn) irrumpe en pantalla como un ícono de hierro: su cara filosa, su mirada a ninguna parte, su perfil como un cristal rebotando destellos de luz; lo que él tenía que decir sobre su padre está en los diálogos de adolescencia; no tiene a nadie cerca de sí y desde su ventana la ciudad se ve vacía. El silencio es todo su paisaje; el silencio y sólo la frase que interroga por el hermano muerto. Es el mundo del duelo. Duelo por la desaparición del padre admirado de su infancia, por el hermano que significaba la figura para su reconocimiento, por la madre devenida en palabras vacías y por él mismo devenido progresivamente en soledad y pérdida.

Los parlamentos y diálogos son residuos sonoros del pasado mientras que la interrogación que denota el duelo se expresa en monólogos. Como quien dice, que la soledad insondable es alusión y convocatoria del tiempo perdido. Los demonios perviven tras los cristales pulidos y brillantes de los edificios de la gran ciudad, en los mobiliarios inútiles de oficinas sin sentido, y en el gesto enigmático del hombre sin quehacer conocido, abandonado a los recuerdos.

La narración no narra, sólo pega secuencias para significar. La narración deja a su espectador la ardua tarea de construir una historia. La narración evoca. La narración como intervención del enunciador va más allá de la polisemia del discurso oral; justamente a la polisemia de la imagen. Así propicia que todas las apreciaciones e interpretaciones tengan los visos de la razón

Como un alquimista, Terrence Malik el director, que  pretende revelación de otro cine, construcción en contra del cotidiano, mezcla oscuridades y tiempos y soledades; y como los alquimistas de la edad media y comienzos de la era moderna nos propone como verdad del relato un signo que huye de su unidad significante, pero nos instala en el corazón comprometido de los ignorantes curiosos. Como tales, algunos se deshacen en reverencias y cantos de alabanza, mientras otros consideramos que hay demasiada basura reiterada en el silencio, demasiada basura sacada de los libros y pretensiosamente justificada por otros como recreación de la experiencia personal del director.

Ninguna novedad está exenta de impurezas. Toda novedad es un nacimiento difícil, un duelo permanente. Una invocación a demonios vividos por cada quien según sus propias posibilidades de lectura. Sólo el futuro podrá poner o quitar la dimensión renovadora de este cine. Por ahora, acompañemos razonablemente hasta la puerta a quienes quieran abandonar la sala, pero volvamos a sentarnos en la butaca propia para disfrutar de esta película entre tragedia y farsa. Volvamos a sentarnos a conjurar el aburrimiento cotidiano con más aburrimiento. Ese es el único sentido de la vida, según otro sentido posible de este discurso de imágenes, evocaciones y silencios.

lunes, 30 de enero de 2012

Historias Cuzadas (Criadas y señoras) - (The help)


 Historias cruzadasNo puedo dejar de decirlo de una vez: es una historia de perversión de género aplicado a las mujeres sureñas de los EU, en los años sesentas, que también perversa y solapadamente pretende contarnos que hubo una de ellas que no estaba traspasada de racismo e inequidad. Hay que darle la vuelta, para ver el engaño en la nítida contraluz.
http://tarjetadeinvitacionacine.blogspot.com/

Año: 2011
Origen: Estados Unidos
Dirección: Tate Taylor
Guión: Tate Taylor, Kathryn Stockett
Intérpretes: Emma Stone, Bryce Dallas Howard, Jessica Chastain, Sissy Spacek
Fotografía: Stephen Goldblatt
Edición: Hughes Winborne
Música: Thomas Newman
Duración: 146 minutos
Durante los años sesenta, una joven del sur de Estados Unidos llamada Skeeter (Emma Stone) regresa de la universidad con el sueño de convertirse en escritora. Pero una vez allí revolucionará a sus amigos y a todo el pueblo con su objetivo: entrevistar a las mujeres negras que limpian las casas y cuidan los niños de las familias blancas de la zona.
Fuente: http://cinemarama.wordpress.com/2012/01/05/historias-cruzadas-the-help/

Cristóbal C, escribió en  http://www.pinchepelicula.com/2012/01/critica-historias-cruzadas-the-help.html una nota crítica muy interesante cuyo énfasis está puesto en la presentación de las personajes y de las actrices de la película, y cuyo sentido es el siguiente núcleo crítico: “La película es un triunfo porque valora sus personajes, más que representar a cada instante el contexto histórico en el que se encuentra (…) La película no es la perfección que pretenden vender, pero no es posible negar la calidad del elenco de actrices que logra hacer que valga la pena algo que fácilmente hubiera pasado desapercibido.” En el desarrollo del texto, Cristóbal apunta lo siguiente sobre el hecho que  desata la historia: “Aunque se nos muestra la terrible opresión que sufrieron las personas de color durante la década de los sesenta, es más bien la fantástica historia de un grupo de mujeres que estuvieron dispuestas a contar su vida a una joven escritora para que lo publicara en un libro. Esa sería Eugenia “Skeeter” Phelan (Emma Stone), quien acaba de regresar al pueblo de  Jackson, Mississippi, porque por falta de experiencia no le dan un trabajo de columnista en algún diario de Nueva York, por lo tanto termina trabajando en uno de su localidad.”

Pero uno puede darle la vuelta y decir que esta película Es la fantástica historia de un grupo de mujeres, de una sociedad en donde cada una está condenada a trasegar por la misma senda de la vida de sus antepasadas: las negras fueron criadas, son criadas y serán criadas; las blancas han vivido a costa del trabajo, los saberes y los esfuerzos de las negras, así mismo viven y así seguirán viviendo. Me parece que Cristóbal tiene la misma idea en lo que respecta a las negras (afroamericanas, les dice él, pero en el contexto de la película –en Missisipi- son negras), por lo que describe de las primeras reflexiones de Aibileen. Pero en lo que me distancio es en su mirada sobre Skeeter. Lo que yo creo haber visto es a una blanca sureña, que proviene de una familia que ha usufructuado históricamente el trabajo, el saber y el esfuerzo de las negras y negros; que salió de su Estado para estudiar y trabajar fuera, pero regresó a él por la razón que dice Cristóbal y en la primera oportunidad que le dan para trabajar en el diario de Jackson, su pueblo, escribe lo que le saca a las sirvientas negras tanto de su saber culinario y doméstico, como de sus historias de vida. Dicho de otra manera: la blanca sureña sigue siendo sureña y blanca, vividora y todo, porque aunque reparta con la servidumbre informante una cuota de los dividendos de su libro, lo que a ella le interesa y lo que logra es un cargo editorial en Nueva York y de ello, seguramente, las criadas no obtendrán ni beneficios ni reconocimiento. Tampoco el libro publicado redimiría a las informantes, sólo avergonzaría a las patronas, señoras y señoritas blancas de Jackson; sería la gran movilización de negr@s y blanc@s en la lucha por los Derechos Civiles, con sus episodios de violencia y demás, lo que degradaría lentamente –y sigue degradando- el orden racista en los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que a mí, personalmente, me parece fantástico de este filme –conforme a la novela- es su localización en el ambiente hogareño, su movilización en el universo de las mujeres, la exposición pública de las manifestaciones de su micro-violencia, la recreación de las vidas en que los amoríos, los matrimonios y redenciones superficiales-aunque con desigualdades y contradicciones, se reparten entre las blancas, mientras el silencio, la crianza y la aceptación de la humillación y el dolor es de las negras. Es un universo de la feminidad agresiva, despótica y perversa; tan perversa y solapada como la historia de supuestos valores magnánimos y solidarios de Skeeter.

No puedo dejar de decirlo de una vez: es una historia de perversión de género aplicado a las mujeres sureñas de los EU, que también perversa y solapadamente pretende contarnos que hubo una de ellas que no estaba traspasada de racismo e inequidad. Hay que darle la vuelta, para ver el engaño en la nítida contraluz. Pero, claro, también es posible decir que el engaño no está en la película porque ella es consecuente en la postulación de tod@s l@s personajes, pero que uno –formado para ver historias de buenos y malos- se engaña con la mirada que Skeeter tiene de su propia historia y de la lectura de su hacer como persona y como periodista.

Pero, en todo caso, hay que verla para reír un buen rato con las ocurrencias de la historia. Para reír y generar el espacio justo para la construcción del juicio. Acéptenme esta Tarjeta de invitación a cine.

lunes, 16 de enero de 2012

El discurso del rey - Uno de los diez filmes más pedidos por Internet en el 2011


El Discurso del Rey
Una muy buena razón para el reconocimiento de esta película reside en su monumental trabajo de desmoronamiento de los órdenes reconocidos: la tragedia deviene comedia, la figura del tartamudo lidera la iconografía de una nación estirada y clasista, el saber nivela a todos frente a la única fuente de seguridad inteligente: la verdad, el pueblerino de la colonia sostiene el poder de la realeza y del Imperio. (www.blogger.com/targetadeinvitacionacine)

Titulo: El Discurso del Rey
Titulo Original: The King´s Speech
Director: Tom Hooper
Home Page: http://www.kingsspeech.com/
Clasificación: ATP
Género: Basado En Hechos Reales, Drama, Histórica
Duración: 118 minutos.
Distribuidora: Diamond Films
Origen: Australia, Estados Unidos, Reino Unido
Año Realización: 2010
Intérpretes: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Derek Jacobi, Robert Portal, Jennifer Ehle y Timothy Spall
Fecha Estreno: 10/02/2011

Fuente: http://www.cinefreaks.com.ar/web/nota.php?zna=&iSWE_ID_O=&iSWE_ID_1=69&iENC_ID=1861
Sinopsis:
"Después de la muerte de su padre, el rey Jorge V (Michael Gambon) y la escandalosa abdicación de su hermano, el rey Eduardo VIII (Guy Pearce), para casarse con la norteamericana, plebeya y divorciada, Wallis Simpson, Bertie (Colin Firth), quien durante toda su vida sufrió de un trastorno de dicción, se ve súbitamente coronado como Jorge VI de Inglaterra. Con un país a punto de entrar en guerra que necesitaba desesperadamente de un líder, su esposa Elizabeth (Helena Bonham Carter), la futura reina madre, toma cartas en el asunto y le arregla a su esposo un encuentro con el excéntrico terapeuta del lenguaje, Lionel Logue (Geoffrey Rush), un actor australiano frustrado que utiliza técnicas muy poco convencionales. Después de un difícil comienzo, paciente y especialista, acuerdan profundizar en un tratamiento poco ortodoxo y ambos llegarán a desarrollar un vínculo indestructible. Con el apoyo de Logue, de su familia, del gobierno y de Winston Churchill (Timothy Spall), el rey superará su tartamudez y pronunciará un discurso radial memorable que inspirará a su pueblo para mantenerse unido ante la batalla. Basada en la verdadera historia del Rey Jorge VI (padre de la actual reina de Inglaterra) El discurso del rey se centra en las búsquedas de un monarca que, en principio, no tenía ganas llegar al trono, para encontrar su propia voz."
Fuente:  http://www.todaslascriticas.com.ar/pelicula/el-discurso-del-rey


¿Qué tiene esta película que la hace uno de los diez filmes más solicitados en la Internet, en el 2011? Si me atengo a la crítica y a los comentarios publicados y accesibles, debo decir que se trata del cumplimiento de los cánones de la estética del buen cine (Daniela Vilaboa http://www.leercine.com.ar/nota.asp?id=305, o de la satisfacción de la perversión de echar vistazos a la vida privada de la familia real británica (Juliana Rodríguez 11/02/2011 22:22  http://vos.lavoz.com.ar/content/la-vida-privada-real-0), la heróica historia de superación personal (Mauro Jacobo http://cinelico.blogspot.com/2011/03/el-discurso-del-rey-simple-y.html) o a la perfección narrativa ( Martín Morales http://www.mmcriticas.com.ar/2011/01/kings-speech.html. Pero como todos ellos me provocan y me convencen que tienen razón, decido hacerme la pregunta por el revés. Es decir, no me hago la pregunta como espectador convencido sino como interesado en abrir el elemento "actuación", porque el trabajo de Colin Firth casi me hizo doler las muelas. Si bien la anécdota aparece contrastada y limpia, y el ritmo narrativo entretiene, no podía yo quitarme de encima un par de preguntas molestas:

¿Cómo hacer creíble un personaje cuyo deseo íntimo es no ser rey? ¿Cómo hacer creíble una tragedia cuyo sino es la comedia? El propio Tom Hooper–Director del filme- lo expuso en la entrevista contenida en el DVDA-9062 de RTC y DVD-video: “Tenía toda la apariencia de una comedia. El Rey quiere a su terapeuta; el Rey abandona su terapeuta; el Rey vuelve donde su terapeuta …..” jajajajajaj!!! ¿O sea que es como la tragedia que se niega a sí misma y toma la apariencia de un drama de superación personal, como señalan los comentaristas argentinos? Nada fácil.

La tragedia shakesperiana es la desmesura del deseo de poder: el trono, la riqueza, la posesión, el sometimiento, el amor desbordado y cien cosas así son los apetitos que desencadenan los hechos de sangre, venganza, dolor y muerte, bellamente cantados en el verso de Shakespeare. Pero acá se trata de un pobre noble –pobre hombre- venido a Rey. Ja!!!!! Venido a Rey como quien llora ante la niñera, implorando “No quiero; no quiero ser Rey” Pero, le toca. Le toca ser Rey!!!!  Jajajajajaja!!! Mi escritura es abordada inmediatamente por la concepción griega del Destino - la Moira. Según su dictado, Edipo sin proponerse quebrantaría la prohibición del incesto, norma fundante del género humano, como Antígona desobedecería la prohibición Real de enterrar a Polinices quebrantando con ello el orden fundante de la ciudad. Sus vidas son trágicas porque, no su voluntad sino el Destino los ciega y los lleva a la acción dolorosa.  Él y ella no son contraventores voluntarios lo cual importa poco a la hora de la deshonra y el castigo que se cumpliran sobre su cuerpo y su memoria, y su dolor alcanzará el sentimiento de los asistentes. Pero si Edipo y Antígona sobrellevan el escarnio público, el pobre hombre venido a Rey de la película y de la historia debe soportarla como acto privado. Entonces la tragedia pierde su naturaleza y deviene en comedia, lo cual la coloca al borde de la burla. Ese es el destino que debe superar el personaje.

Y, yo, acá pensando y escribiendo, me invento un camino para hacer creíble semejante despropósito. Me “invento” el camino que yo pienso que es la ruta del actor para convidar a los espectadores a dejarse atrapar por su personaje. No estoy pensando en la historia: ella ya sucedió; todo está consumado y no se puede cambiar. Pero los detalles de la anécdota cinematográfica constituyen el desafío. Por ello, estoy pensando en el trabajo del actor. Ponerse en el contexto histórico de la vida del tartamudo de la familia real inglesa, “Bertie” Duque de York. Yo, que leí a Pablo E. Arahuete en http://www.cinefreaks.com.ar/ que el 2 de febrero de 2011, como comentarista oficial del sitio escribió lo siguiente, sobre la película:  

En un rincón de Europa hay un político con aspiraciones a rey que arenga a las masas alemanas con un discurso efervescente y pleno de retórica, capaz de convencerlos de que esa nación merece dominar el mundo. Varios kilómetros lo separan de un pequeño hombrecito, elegante y refinado, que porta la estirpe aristocrática en su andar; que soporta las humillaciones de su padre Jorge V (Michael Gambon), un soberano más cerca de la muerte que de seguir ocupando el trono de Inglaterra, y que padece de una profunda tartamudez. Ambos saben en su fuero interno que el poder no sólo se define por los actos sino también por la capacidad de liderazgo para lo cual es imprescindible expresarse adecuadamente.”     

Yo, jajajaja. Yo que no soy un crítico; apenas soy un tipo cualquiera, pienso que la cosa es al contrario: primero es el “hombrecito, elegante y refinado”, buen marido y buen padre, contador de historias para sus hijas. En seguida, la mujer que lo rechazó varias veces y quien -por fin- decidió aceptarlo porque “nadie tartamudeaba tan elegantemente como él”. En seguida, su padre, el Rey Jorge V, tratando que el Duque hiciera aunque sólo fuese el mínimo de tareas propias de su rango, específicamente llevar la palabra en algún acto público. Y, por último, su hermano que abdicó al trono para casarse con una divorciada norteamericana. ¡Ahí es Troya!! Porque éste hombrecito, este pobre tartamudo que asistía a las terapias por insistencia de su mujer y no porque le interesase “la superación personal” tendrá que usar la radio para dirigirse al pueblo que considera que cuando el Rey habla, no habla simplemente el Monarca, habla el pueblo. Si el Rey es tartamudo, apocado, huidizo, no es sólo eso; significa que su pueblo es tartamudo, huidizo y apocado. La relación familiar así descrita es sólo el núcleo. Porque el pueblo es Inglaterra toda. Inglaterra toda, en trance. Así llegamos al contexto.

Una cosa es decir y leer la referencia de Arahuete sobre el “discurso efervescente y pleno de retórica” y otra cosa saber que el conductor de la nación desafiante de Inglaterra es un endemoniado orador. Demonio de la respiración, de la dicción, del gesto y el mimo, de la pausa y la mirada desafiante, de la fuerza diluida en el cuerpo, en las piernas que se impulsan y se frenan. Demonio de la tarima colocada entre blasones y dirigida a un auditorio ordenado y rígido, gritando y chirriando como una gran máquina de guerra. Una cosa es leerlo y otra cosa es saber que él, Adolf Hitler está ahí, poseído por el demonio de un líder que ha escogido una imagen de futuro para impulsar a la juventud alemana contra el mundo. Así era el primer elemento del contexto; el discurso de Hitler que aún hoy podemos volver a ver en YouTube. Y, en ese contexto hace su aparición Musolini que improvisaba frente a la masa congregada en la plaza, en las calles aledañas y en las plazas de las ciudades en donde se retransmitían radiofónicamente sus arengas. Aquí está el link para ver a este hombre entre payaso, actor y/o líder de la Italia fascista: Benito Musolini. Ellos eran la palabra efervescente del campo enemigo; pero también en el campo de los amigos la palabra fluía: José Stalin desarrollaba largos razonamientos de los principios proletarios en la Plaza Roja, mientras que en Washington, Franklin Delano Roosevelt se dirigía bonachón y soberbio al pueblo estadounidense.

Ese es el desafío del actor. Colin Firth que ha pasado años formándose en la dicción teatral y cinematográfica, en la relajación corporal, en la incorporación de los sueños del personaje en concordancia con sus circunstancias sociales particulares, tiene que realizar en el set los ejercicios contrarios: endurecimiento del cuerpo, tensión del gesto, angustia de ser oído, agotamiento de la respiración en la lectura de un párrafo; todo al contrario. ¡Vaya trabajo! ¡Desafío, mejor dicho! Todo sin un milímetro de sobre-actuación. Logrado con la cámara emplazada y angulada para denotar, sin ningún énfasis; toda la narración entregada al plano y la secuencia. Y ahí es donde cobra sus réditos el texto y el director que lo concibe y desarrolla mediante las escenas iconoclastas que derrumban la figura del Rey, el ritual de la coronación, la terapia aplicada a la nobleza, la distancia con el pueblo, etc. Toda la conversión a la comedia. Jajajaja! Qué delicia!!!! Y qué delicia enterarse que no fue el director quien encontró el texto, sino su propia madre en una lectura de amigos, a donde asistió por casualidad y que de una sola vez llamó a su hijo para decirle que tenía el guión de su próxima película. Jajajaj! Habrase visto obediencia más afortunada!

Y una última cosa: la figura del terapista o logopeda, como le dicen en la película. Me refiero al contraste en la profesión terapéutica. Los doctores ingleses llenos de títulos y diplomas, de terapias tan dolorosas como inútiles, de dispositivos y recursos materiales tan antiguos y novedosos como lo exige la academia, puestos frente a un campesino australiano, intuitivo y pragmático, sin más reconocimiento que la recuperación de soldados y víctimas de la primera guerra mundial, demócrata de su piso en una calle perdida de Londres, en donde no se reconocen títulos ni rangos y donde sólo vale la verdad. Nada más ofensivo a la tragedia!! jajajajaja!!! Australiano medio ignorante, de facciones ásperas y torpes, que se impone sobre la voluntad y estirpe politica del Arzobispo de Canterbury, y a sus pretensiones de direccionar sobre las fuentes a donde debe acudir el Rey para buscar la cura de sus males. Y con ello se abre el otro lado de la película. La lectura que muestra el absurdo y la vanalidad de orden social y político de Inglaterra, en tanto que pone el profundo logro del Bertie -ahora Jorge VI, Rey de casi una centena de países atenazados bajo el manto de la Gran Bretaña- y de la tradición británica sobre su enemigo bélico, pone todo ello bajo la dependencia del más desfinado súbdito australiano que lograría un título de nobleza como servidor doméstico de la corona!! Jjajajajajajaja!!!!

Soy de la opinión que una muy buena razón para el reconocimiento de esta película reside en su monumental trabajo de desmoronamiento de los órdenes reconocidos: la tragedia deviene comedia, la figura del tartamudo lidera la iconografía de una nación estirada y clasista, el saber nivela a todos frente a la única fuente de seguridad inteligente: la verdad, el pueblerino de la colonia sostiene el poder de la realeza y del Imperio, la mujer conduce al hombre por la única senda que le permitirá cumplir con la misión que el Destino le impone, el actor encarna al personaje cuya cura le exige al actor proceder en contrario a su formación actoral, la pieza teatral deviene filme con su actor Geofrey Rush de las tablas al celuloide.

jueves, 29 de diciembre de 2011

El secreto de sus ojos


Cartel de El secreto de sus ojos 

Esos son los encantos de esta película. La contradicción, la permanente huída, el lunfardo medido, la pasión irrenunciable del director y los actores –como hinchas del Racing de Avellaneda-, el permanente movimiento dentro del cuadro, la luz y la fotografía exquisitas. Y la ambigüedad del triller: ¿quién asesinó a Liliana Coloto de Morales? Hasta podría pensarse que fue su propio marido. (Tarjeta de invitación a cine)

Sinopsis:
Benjamín Esposito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No la necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica, de la que ha sido testigo privilegiado. Corre el año 1974, y a su Juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven.
Esposito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y la violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se ha casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Compadecido en su dolor, Esposito intentará ayudarlo a encontrar al culpable, aunque para ello deba remar contra la torpe inercia de los Tribunales y la Policía. Cuenta con la inestimable colaboración de Sandoval, uno de sus empleados y a la vez su amigo personal, que escapa a los rutinarios límites de su existencia emborrachándose de tanto en tanto, hasta perder la conciencia. Cuenta también con Irene, su jefa inmediata, la secretaria del Juzgado, de la que se siente profunda, secreta e inútilmente enamorado.
La búsqueda del culpable será cualquier cosa menos sencilla. No han quedado rastros en el lugar del crimen, y Esposito deberá avanzar a través de corazonadas y conjeturas. Por añadidura, la Argentina de 1974 no es un escenario pacífico. La violencia, el odio, la venganza y la muerte encuentran un terreno propicio para enseñorearse de las vidas y los destinos de las personas.

(Hace unos meses, a raíz de mi comentario sobre "Cuando el amor es para siempre", Wilson Barón se apuntó como seguidor de este blog y me sugirió un comentario sobre "El secreto de sus ojos". Hacía ya ratos que había asistido a la proyección del filme, de manera que no me sentí con elementos para emprender la tarea. Pero ahora, DVD en mano, volví a verla y aquí está mi respuesta)

Jaime Sabines, el poeta mexicano, escribió un verso que hace tiempo me acompaña a pesar de mis olvidos: “Y el amor. El amor es el aprendizaje de la muerte”. Nada; nada hay que agregarle ni quitarle, porque es palabra que abre y cierra al mismo tiempo. Palabra de poeta. Pero cuando el asunto cambia de género y se vuelve, digamos, narrativa cinematográfica (intencionalmente excluyo la novela, para no complicarme), el enunciado se vuelve loza de sepulcro. Pero en “El secreto de sus ojos” la elección de Morales no es dar la muerte para honrar su amor, sino cavar una cárcel y constituirse en carcelero vengativo y secreto. Gómez, el asesino venido a matón del régimen, paga su falta con el encierro y la carencia de todo sonido humano, mientras que Morales paga el amor a su mujer ultrajada y asesinada, con la muerte elegida por él: la vida de carcelero sin tregua; su descanso es su jornada laboral como director de una agencia bancaria. El resto de su vida es la guardia al condenado asesino. Nada hay sublime en su vida. Todo cansancio, soledad, vejez, silencio; él se ha impuesto la pena de no hablar siquiera una palabra con su prisionero. Amando a su mujer muerta, él mismo ha aprendido a morir sin cerrar los ojos.

Muy contrario es el verso de Jacques Prever: “Y luego / fui al mercado de esclavos / y te busqué, amor / pero no te hallé”. Es el  canto de amor de los libres. Hombres y mujeres libres que pueden regalarse pájaros, flores y cadenas, pesadas y herrumbrosas cadenas, pero no la esclavitud. Tal parece que no es negarse a tener un o una esclava, sino negarse a aceptar la esclavitud del esclavista. De seguro, es más pesado esclavizar al o la amada que ser esclavo del amante. Lo primero exige la vigilancia, el rencor y la venganza sin tregua de Morales; lo segundo se asume como condición sobreviniente de la ganancia de cuidado, atención y protección que recibe Gómez. En su muerte, la mujer de Morales exige venganza, odio y dolor, y se lleva consigo al propio Morales que es forzado a realizar ese trabajo sin decir nada, sin contar con nadie y en el más profundo secreto.

Pero si de silencios de amor se trata, esta película es un mostrario abierto al público: Benjamín Espósito es también una de las víctimas. Se trata del empleado judicial que no se confiesa el amor por su jefa; que tiene que escribir una novela sobre el amor de otro para poder llegar a sí mismo; que actúa como un torpe evadiendo el compromiso de la confesión, el compromiso de un beso, el compromiso de una ternura. Después de 25 años en el silencio de su propio amor, ha vivido la muerte diaria en una oficina cargada de expedientes, la muerte episódica en un matrimonio fracasado, la muerte de su amigo más querido y borrachín Pablo Sandoval que se ofreció por él –por Espósito- a los asesinos del régimen. Hasta su amor por el ideal de justicia, ha muerto y en su lugar se levantó el régimen de atropellos políticos y el de la justicia cumplida por mano propia. Irene Menéndez-Hastings, la jefa que espera el beso que no llega y se muere en un matrimonio de cotidianidades, de donde resucita como personaje fundamental de la novela que escribe Espósito, a quien desafía una y otra vez, sin obtener la más mínima muestra del amor esperado.

Esos son los encantos de esta película. La contradicción, la permanente huída, el lunfardo medido, la pasión irrenunciable del director y los actores –como hinchas del Racing de Avellaneda-, el permanente movimiento dentro del cuadro, la luz y la fotografía exquisitas, el manejo de los tiempos debido a la presentación de borradores de la novela. Y la ambigüedad del triller: ¿quién asesinó a Liliana Coloto de Morales? Hasta podría pensarse que fue su propio marido, el buen vengador que encierra a Gómez, lo condena a la incomunicación hasta la propia muerte; todo para desquitarse de la infidelidad de su bella mujer. Gómez, como los bolivianos de la película, podría haber confesado bajo la tortura psicológica ejercida por Irene Menéndez que le aplica la picana verbal en lo más preciado de su condición porteña: negarle su “hombría”. Pero lo más hermoso de todo es repasar esta película en el DVD, y asistir a las explicaciones sobre el uso de las tecnologías digitales para lograr la apariencia antigua de las locaciones, el plano secuencia en el estadio de Racing, el diseño de vestuario y utilería. Y la colaboración de Eduardo Sacheri, el autor de la novela original como co-guionista del filme.

Encantadora como el verso contradictorio de Sabines; consecuente como el poema de Prevert.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Fish Tank (Tormenta en la pecera)


 
Se trata de un relato urbano de vecindario pobre, surcado por historias sin preguntas ni sentido. Un multifamiliar de minúsculas habitaciones. Música hip-hop con violentas letras y niñas que entrenan su singracia para moverse al ritmo que les ofrece un futuro de bailarinas de cabaret. Nada que ver con el hip-hop. Herencia de desconciertos que promete alcohol, soledad y tal vez, un futuro de abortos. La tarea juvenil de hace cien años es un fracaso.

Dirección y guión: Andrea Arnold.
País: Reino Unido. Año: 2009.
Duración: 124 min.
Género: Drama.
Interpretación: Michael Fassbender (Connor), Rebecca Griffiths (Tyler), Katie Jarvis (Mia), Sydney Mary Nash (Keira), Harry Treadaway (Billy), Kierston Wareing (Joanne).
Producción: Kees Kasander y Nick Laws.
Fotografía: Robbie Ryan.
Montaje: Nicolas Chaudeurge.
Diseño de producción: Helen Scott.
Vestuario: Jane Petrie.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en España: 30 Abril 2010.
No recomendada para menores de 16 años.

Sinopsis

“Fish tank” es la historia de Mia, una quinceañera inestable, con problemas, que no encaja en el sistema escolar y es rechazada por sus amigos. Un cálido día de verano, su madre lleva a casa a un misterioso desconocido llamado Connor, quien promete cambiarlo todo y llevar el amor a sus vidas…



La última vez que supe de Alfonso Rodríguez –“Reunión”- fue hace seis años. Nos encontramos a la salida de la estación del Trasmilenio, en Marly. Caminamos juntos un par de cuadras, charlando de la vida y nuestros quehaceres. Me enteré que acababa de jubilarse como funcionario de la Universidad Cooperativa, en Bogotá y que ahora estaba dedicado a un negocio de panadería. Me dio un número telefónico a donde estuve marcando pero nunca me contestó nadie. Eso fue todo. Pero, la primera vez que supe de él, fue en el 64. Éramos estudiantes de filosofía en la Nacional. Él cursaba tercer año y yo apenas era un primíparo, desubicado, recién llegado de provincia, interesado por el teatro metafísico de Sochamandou –otro compañero de estudios. Rodríguez tenía un aspecto kafkiano y ocupaba un cuarto de una casa de estudiantes del barrio El Recuerdo, cerca de la Universidad. Entre el olor húmedo de su habitación, sentados en pobres butacas estudiantiles, hablamos del montaje y los textos de los “Cuentos para descifrar” del mismo Sochamandou, de la experiencia de la actuación, de la pérdida de identidad y mil cosas más. Terminó prestándome un libro de narraciones cortas de un tal Hermann Hesse: “La ruta hacia sí mismo”. Desde la primera página, el impacto que sufrí fue indescriptible. En las librerías de segunda, compré “Demián”, “El lobo estepario”, “El juego de abalorios”  y otros tres. El tal Hermann Hesse, era –para mi provinciana sorpresa- un suizo-alemán, crítico de la Alemania de la primera gran guerra y opositor a las pretensiones del Nacionalsocialismo y de la guerra de Hitler. Un año después de concluida ésta, le habían otorgado el Premio Nóbel de Literatura (1946).

Demián es una novela corta, publicada al final de la Primera Gran Guerra. Relato cuasi-autobiográfico de la juventud de Hesse. Relato de la sinrazón, de la pérdida, del engaño, de la crisis social y personal. Relato en primera persona, desde el habla del protagonista, Emil Sinclair. Relato de la quiebra de los valores tradicionales conscientemente asumida. Con una figura enigmática pero consecuente señalando la tarea de “romper el cascarón”. Destruir el sistema moral que divide el mundo en blanco y negro para justificar los excesos. En concordancia con las ideas de la novela, el mundo ético es el desafío de totalidad que sólo la juventud puede construir. Juventud que emerge del dolor y de la confusión. Aunque el relato no tiene un final feliz, revela la impronta de futuro en construcción. La otra obra de Hesse señala caminos alternativos a la cultura occidental. En ello, fue predecesor de la inclusión social, de la igualdad y de la resistencia de la juventud norteamericana a la guerra de agresión contra Vietnam. Pero es esa impronta de tarea de futuro lo que considero que es importante rescatar, para ponerme a tono con la historia de Fish Tank.

Se trata de un relato urbano de vecindario pobre, surcado por historias sin preguntas ni sentido. Un multifamiliar de minúsculas habitaciones. Música hip-hop con violentas letras y niñas que entrenan su singracia para moverse al ritmo que les ofrece un futuro de bailarinas de cabaret. Nada que ver con el hip-hop. Herencia de desconciertos que promete alcohol, soledad y tal vez, un futuro de abortos. La tarea juvenil de hace cien años es un fracaso. En el asqueroso mundo, no hay caminos alternativos. La resistencia ha devenido rabia. La institución educativa es una amenaza marginal. La soledad, la calle y el adulto que engaña son la clave. Abortar o no abortar, ese es el misterio de la vida. La furia juvenil no da siquiera para liberar una yegua vieja y enferma. La gran aventura es mantener al perro guardián en silencio, mientras se consuma el robo en un solitario depósito de autos chatarra. La venganza consiste en mearse en la sala. El bonito de la historia, la figura que provoca ternura, es un traidor, un adúltero y un abusador. La oferta de trabajo está en el prostíbulo. La figura que promete futuro, no promete nada; no tiene discurso; tiene un viejo auto sostenido con piezas de remiendo. No tiene un discurso pero puede abandonar este mundo para instalarse en otro; otro mundo que no es promesa ni amenaza. Simplemente es una ruta de escape. ¿Qué habrá allí? Lo mismo que acá: pobreza, desesperanza, negocio de autos inservibles por caballos enfermos; las tradicionales prácticas de la gitanería.

La metáfora de esta película está contada a través de la historia de una adolescente “llena de sonido y furia”. Pero, al contrario de lo que afirman los comentaristas españoles de La butaca punto net, me parece que el filme no se agota en la anécdota de esta película. El realismo de su directora, su apelación a una actriz novel para protagonizar la historia de Mia, su recurso de la cámara al hombro para construir algunos episodios de lo más significativos, el contraste entre el vecindario y el barriecillo de casas modestas pero espaciosas donde vive el amante con su familia “de verdad”; todo ello me arranca de la mera anécdota de una adolescente iracunda, desubicada y grosera. Me parece que el filme cuenta su mundo. Su ira, su desubicación y su grosería no salen del alma virginal de Mia. Las borracheras y la búsqueda de la madre por encontrar un hombre que le sirva para lo único que sirven los hombres –según ella- y su supervivencia de no se sabe cómo, no son de la naturaleza femenina. Todo es la armonía de un mundo al borde. Un mundo suspendido en el limbo de ningún lugar.

No aplaudo ninguna secuencia. No aplaudo al final. Pero me hundo en mi silla de la platea de la Sala 2, de los cinemas del Centro Comercial de la 72, recordando a mi amigo Alfonso Rodríguez que me puso en el camino de la lectura de textos comprometidos con la vida y, con ello, abrió la puerta para hacer muchas cosas que no tienen nada que ver con la tarea de los salones de clase.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La extraña (Die Fremde)


Una historia de hombres golpeadores, mujeres maltratadas y criaturas en condición para aprender la violencia como forma del amor. Cientos de metros de celuloide invertidos en reiterar golpes, agresiones y sometimientos sin agregar ni una sola sílaba  que ilustre las razones fuertes de la rebelión de Umay, la protagonista. Me quedé con la pregunta ¿por qué Umay no siguió el paradigma de su madre y de su hermana?

Año: 2010
Género: Drama
País: Alemania
Formato: Color
Duración: 119 minutos
Título Original: Die Fremde
Dirección: Feo Aladag
Producción: Feo Aladag / Züli Aladag
Guión: Feo Aladag
Música: Stéphane Moucha / Max Richter
Estreno Mundial: 11-mar-2010
Intérpretes

Sibel Kekilli            Umay
Nizam Schiller        Cem
Derya Alabora        Alyme
Settar Tanriogen    Kader
Tamer Yigit              Mehmet
Serhad Can             Acar
Almila Bagriacik      Rana
Florian Lukas          Stipe
Sinopsis
Umay, nacida en Alemania, decide escapar de su asfixiante matrimonio en Estambul llevándose con ella a su hijo pequeño Cem. Su esperanza es encontrar una vida mejor con su familia en Berlín, pero su inesperada llegada suscita un intenso conflicto. Su familia está dividida entre el amor que sienten por Umay y los valores tradicionales de la comunidad a la que pertenecen. En último término deciden enviar a Cem junto a su padre, que está en Turquía.

Con el fin de no separarse de su hijo, Umay se ve obligada a ponerse en marcha una vez más. Aunque finalmente reúne la fuerza interior necesaria para emprender una nueva vida en compañía de su hijo, la necesidad que tiene de contar con el cariño de su familia la empuja a intentar la reconciliación con ellos.


Fuente: http://www.cineol.net/pelicula/22894_La-Extrana

Cuando Thomas Mann decidió escribir la historia de “José y sus hermanos” el desafío fue monumental. Se trataba de contar una historia archiconocida en el mundo cristiano occidental sin alterar lo que ya estaba consignado en el libro sagrado del cristianismo, pero sin limitarse a la Escritura misma. La elección del tema devela el compromiso del autor, por lo cual, el primer peligro estriba en que dicho compromiso arrastrara la composición literaria y terminara por someter el trabajo del escritor al de predicador de la metáfora bíblica. Para librarse de tal peligro, el autor dedicó largos años a ampliar su profundo conocimiento documental de la época y de las culturas que se movían en el entorno donde fue posible la anécdota. Estudiar lenguas caídas en desuso hace siglos, leer libros en que los hombres de la época expresaron sus anhelos, sus temores y sus convicciones sacras. Así, terminó por conocer, vivir, pensar e imaginar los parajes, las personas, los rigores del tiempo, los olores, los encuentros, las formas de argumentar y de mentir, los vestuarios, las insinuaciones y los logros como también los dolores y frustraciones intercambiadas entre pueblos, familias y personas de las más diversas procedencias de la época. Una vez nutrido de ese nudo cultural, Thomas Mann narra de la siguiente manera la disciplina del artista:

En cuanto a nosotros, que em­prendemos aquí el relato de todas estas cosas… y sin que ningún factor externo nos fuerce a ello, nos precipitamos en una inabarcable aventura… ¿Acaso tenemos nosotros morada alguna? ¿Acaso no es­tamos también condenados a la desazón, no se nos ha dado un corazón que no conoce el sosiego? El que narra…. se limita a plantar la tienda…. a la espera de seña­les que indiquen… el camino, y pronto siente latir su corazón, en parte de gozo y en parte por miedo y terror carnal, pero en cualquier caso en señal de que llega el momento de seguir hacia peripecias nuevas, que habrá que agotar minuciosamente, en todos sus detalles imprevisibles, para satisfacer la inquietud del espíritu…. Se trata de un descenso a los infiernos. Nos interna­mos bajo la tierra y bajamos hacia las profundidades, cada vez más hondo, y palidecemos mientras exploramos la sima nunca sondeada del pozo del pasado.” (Cfr. Thomas Mann; "José y sus hermanos"; Ediciones B, grupo Z; Barcelona, 2000; Volumen I, pgs 60, 61 y 62)

En conversación epistolar con mi amiga Nohra García coincidimos en que la escritura de la novela es como descender a una maraña de nombres, épocas, culturas y correspondencias entre pueblos vecinos, cada uno de ellos afirmando sus credos e influyendo y reconstruyendo lo suyo. Así es la construcción de la novela; traspasar la "verdad" de un pueblo y explorar las verdades de una cultura con muchos tentáculos: un infierno de creencias e imaginarios con muchas salas ilustradas de aquelarres y demandas a sus divinidades. Nada es falso, ni nada es verdadero. Todo es cultural.

Esa condición de narrador que agota minuciosamente todos los detalles imprevisibles para satisfacer la inquietud del espíritu, es lo primero que hecho de menos en el filme. Feo Aladag, periodista y creadora de spots pagados por Amnistía Internacional, sobre los derechos de las mujeres no simplemente descendió a los infiernos para satisfacer la inquietud del espíritu, descendió para aprender y reproducir el mensaje de insatisfacción y de sanción a la violencia contra las mujeres. Así es la historia central del filme.

Una historia de hombres golpeadores, mujeres maltratadas y criaturas en condición para aprender la violencia como forma del amor. Cientos de metros de celuloide invertidos en reiterar golpes, agresiones y sometimientos sin agregar ni una sola sílaba  que ilustre las razones fuertes de la rebelión de Umay, la protagonista. Me quedé con la pregunta ¿por qué Umay no siguió el paradigma de su madre y de su hermana? La respuesta implica muchos supuestos, pero ninguna razón en la narración. Una vez expresada esta disconformidad, me resulta claro que el compromiso ético y político de la cineasta es mucho más fuerte que su compromiso narrativo. Pienso que la película está atrapada, silenciosamente atrapada en los compromisos humanos de su directora y guionista con Amnistía Internacional. Y mi solidaridad con las mujeres maltratadas es lo que hace difícil que exprese mi visión sobre las limitaciones narrativas.

Ahora tengo que expresar lo que menos me gusta, mejor dicho, lo que me parece catastrófico: el chovinismo de esta película alemana que pone como protagonistas de la violencia de género a un pueblo extranjero y a una cultura bastante señalada de violencia en todas partes: el pueblo turco y la religión del Islam. Recuerdo que fue gracias a la Policía alemana que Umay fue rescatada dos veces de la agresión de su hermano; que gracias a la casa alemana para mujeres victimadas, la protagonista encuentra el refugio que le niegan su madre, su hermana y toda su familia; que es la amiga alemana quien le cuida y prohíja su niño; que su admirador alemán le expresa afecto, admiración y alegría. Del lado de los turcos sólo hay violencia y rencor, apariencias y antifeminismo. Todo apoyado en la cultura y en la religión del Islam. Definitivamente, esta me parece la arista más odiosa de la película.

Pero el filme tiene un par de apuestas que, a lo mejor por mi condición masculina, me parecen relevantes. Espero que no sea esa la razón, y voy a expresar esas apuestas. Se trata de un grupo de dos o tres secuencias en que las figuras patriarcales y los varones turcos se buscan, se reúnen solos en torno a una mesita y en la que los hermanos consuman la venganza. En ellas no hay diálogo; los gestos se funden entre la rabia, la impotencia y el desconcierto. Quiero decir que me parece que son presentados como criaturas tan débiles que no tienen palabras para cruzar entre ellos. Comentando estas secuencias, después de la función, CECO consideró que son las secuencias que narran el complot para asesinar a Umay, pero yo no encuentro ningún detalle en la imagen que me permita afirmar o compartir ese planteo. Me parece que son hombres colocados al límite de lo desconocido del amor filial, y allí se debaten -con el miedo en la cara- entre el proverbio tantas veces repetido de que “la sangre es más espesa que el agua” y la obligación cultural de vengar la afrenta de la rebelión femenina. El llanto del padre en su lecho de cuidados intensivos y su parlamento diciendo entre lágrimas a Umay que “lo perdone, pero que se vaya” es demostrativo de cuánto sufrimiento se esconde tras la aparente fuerza. Creo que estas secuencias completan el parlamento paradigmático: la mano que golpea es también la mano que acaricia, y -digo yo- que es también la mano que sufre. Más aún, sufre sin alternativa: Umay puede optar el camino de la resilencia, los varones en el poder no tienen alternativa, son esclavos de sus imaginarios.

Thomas Mann no tenía por qué asumir en lo propio una condición homosexual para narrar su preciosa novela "Muerte en Venecia". Sólo tenía que plantar la tienda en los exquisitos salones del lujoso hotel Excelsior y en las calles de la ciudad asolada por la peste, para seguir con detalle la angustia de la prenda entre el solitario Gustav Aschenbach y el joven Tadrio. Tampoco Feodora Aladag habría tenido necesidad de aferrarse a sus convicciones de género para narrar la historia de Umay maltratada y golpeada por su familia. La diferencia de las opciones entre los dos, el escritor y la cineasta, se ve en la calidad de sus narraciones, sin importar que la película sea una ópera prima.